Lo peor que le puede pasar a un escritor es creer que lo que hace o ha hecho es importante y que debe seguir produciendo obras que estén a la misma altura, hay que tener siempre presente que lo que nos mueve es el placer.
Lo que hacemos es (o será) vanal o trivial, no hay que tomarse en serio a uno mismo.
Si todo lo que uno ha hecho desapareciera, no tendría la menor importancia; la humanidad seguiría su curso sin echar de menos lo que nos parecen disquisiciones profundas y acertadas.
Somos absolutamente prescindibles para la historia.
Si tenemos un oficio y tenemos tambien las armas, el don o el talento para hacerlo bien, y si además nos da un gran placer ejercerlo (y si sobretodo nos hace ganar dinero para vivir), no pensemos en la transcendencia.
Disfrutemos de la vanalidad.
miércoles, 29 de julio de 2009
domingo, 12 de julio de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

